Estos días he leído varias noticias sobre denuncias relacionadas con eventos deportivos en el LIC de Lomo Riquiánez (Arucas). Y no voy a negar que me removieron por dentro.
No porque me parezca mal que se vigile y se proteja el medio natural —todo lo contrario— sino por una sensación amarga que se repite demasiado:
se está hablando de la orientación como si fuera un problema, como si fuera un deporte que “amenaza” el entorno, cuando precisamente es uno de los deportes que más lo respeta y lo ama.
Y sinceramente, me cuesta asumir que se pueda señalar algo así desde una idea tan simplificada.
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🌲 La orientación NO es una masa corriendo por el monte
Cuando alguien imagina una carrera “en el bosque”, probablemente piensa en un grupo enorme avanzando en bloque, pisando todos por el mismo sitio, como un pelotón interminable.
Pero eso no es orientación.
En orientación:
✅ salimos de uno en uno
✅ de forma escalonada
✅ cada persona elige su propia ruta
✅ la participación está dispersa, no concentrada
No hay una “marea” humana atravesando el terreno. No hay ruido constante. No hay paso repetido por el mismo punto como sucede en otros eventos masivos.
La orientación es silencio, soledad, concentración, mapa en mano… y una sensación muy clara:
estar dentro de la naturaleza, no conquistándola.
Por eso me cuesta tanto leer ciertos enfoques como si estuviéramos hablando de lo mismo que una prueba masiva de trail o una carrera de obstáculos:
NO es comparable.
Y meterlo todo en el mismo saco no solo es injusto: es un error.
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🧭 ¿De verdad un solo ser humano puede ser “una amenaza” para un bosque?
Hay una idea que flota en algunos discursos que, cuanto más la escucho, más me sorprende:
Que una persona andando o corriendo por el monte —de forma puntual, individual y dispersa— pueda ser, por sí misma, una amenaza para la existencia del bosque.
Y lo digo con respeto, pero con claridad: me parece un planteamiento desproporcionado.
Un bosque no desaparece porque pase por él alguien con sentido común.
La naturaleza sufre de verdad por otras cosas:
• abandono institucional
• vertidos y contaminación
• incendios
• tránsito motorizado
• intervenciones agresivas
• erosión continuada
• usos irresponsables sin control
Confundir una actividad deportiva responsable con una amenaza existencial no es proteger el medio…
es banalizar lo que realmente lo amenaza.
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✅ Sí: la orientación debe ser responsable. Siempre.
Y aquí quiero ser honesto.
La orientación —como cualquier actividad en el medio— debe organizarse con cabeza. Nadie que ame este deporte debería defender la improvisación, y menos en espacios sensibles.
Yo soy el primero que defiende:
✔️ marcar zonas prohibidas
✔️ proteger áreas frágiles
✔️ evitar puntos delicados
✔️ educar a los participantes
✔️ adaptarse al terreno cuando toca
✔️ coordinarse con los gestores del territorio
La orientación no puede ser “haz lo que quieras”.
Nunca lo ha sido.
Por eso duele aún más que se hable de ella como si fuera una práctica agresiva, cuando la realidad es totalmente distinta.
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🤝 Lo que me molesta no es la denuncia… es el desconocimiento
Entiendo que haya colectivos preocupados. Eso es legítimo.
Lo que me cuesta aceptar es que se denuncie desde una visión que refleja desconocimiento total del deporte.
Estoy convencido de algo:
Si quienes hoy critican la orientación se tomaran un poco de tiempo en conocerla por dentro…
Si un día vinieran, se pusieran un mapa en la mano, caminaran el terreno con calma y entendieran cómo se diseña una prueba…
cambiarían de opinión.
Porque la orientación no es un enemigo.
Es una herramienta educativa.
Un deporte de respeto.
Una forma de conectar con el paisaje sin destruirlo.
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🌿 No se puede proteger la naturaleza demonizando a quien la respeta
Hay algo peligroso en convertir cada actividad humana en “sospechosa”, incluso cuando está bien planteada, controlada y tiene valores positivos.
Porque si al final solo queda la idea de que el monte es un lugar al que “no se puede entrar”, terminamos perdiendo algo esencial:
la conexión real de las personas con su territorio.
Y esa conexión es la base del respeto.
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🏙️ ¿De verdad queremos una sociedad encerrada en lo urbano?
Aquí es donde me entra un miedo real.
Un miedo que va más allá de la orientación.
A veces siento que avanzamos hacia algo inquietante:
como si el ser humano tuviera que vivir cada vez más encerrado en las urbes,
como si la naturaleza fuera algo “intocable” que solo se puede mirar desde lejos…
…o peor aún:
desde una pantalla.
Y pienso en los más jóvenes.
Me da vértigo imaginar un futuro en el que, si alguien quiere percibir el aroma de un eucalipto, un nogal o un castaño…
si quiere tocar la textura de las hojas de un roble…
si quiere sentir tierra húmeda bajo los pies…
solo pueda hacerlo a través de un vídeo, una foto o una experiencia virtual.
Como si la vida real estuviera fuera de alcance.
Como si estuviéramos construyendo una especie de cárcel urbana moderna:
naturaleza como decorado, como “contenido”, como algo que se consume… pero no se vive.
Y eso, sinceramente, no me parece progreso.
Me parece pérdida.
Porque la naturaleza no se protege alejando a la gente de ella para siempre.
Se protege educando, gestionando, enseñando a respetar…
y permitiendo que las personas la conozcan con responsabilidad.
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🧡 Mi compromiso (y mi invitación)
Como presidente de un club de orientación, y como alguien que lleva años amando este deporte, lo digo sin rodeos:
• no acepto que se criminalice la orientación por titulares simplificados
• no acepto que se generalice sin comprender la realidad del deporte
• y tampoco acepto que se use la palabra “medio ambiente” como arma arrojadiza sin rigor técnico
Pero también digo algo más: estamos aquí para sumar.
Si alguien tiene dudas, preguntas o preocupaciones, invito a hablar.
A dialogar.
A ver cómo se organiza una prueba desde dentro.
A entender lo que hacemos.
Porque cuando la orientación se conoce, no se teme.
Se respeta. Se valora. Y se entiende.
Ojalá este debate sirva para algo bueno: para hacer las cosas cada vez mejor, sí…
pero también para que se hable de orientación con justicia y con conocimiento.
Espero que lo de "nos vemos en el bosque" nunca se olvide.
Una planteamiento muy alineado con lo que piensa y hace cualquier orientador.
ResponderEliminarEs increíble la forma de "hacer ruido" Que tienen unos pocos y el daño que pueden hacer a un deporte desde el desconocimiento del mismo.